sábado, 27 de octubre de 2007

Mi vida

¡Buen sábado!

Hoy quería contaros una cosa, pero para ello considero que es mejor, en primer lugar, contaros mi vida (literalmente). No porque yo crea que mi vida es interesante, sino digamos que para entender mejor lo que realmente quiero contar.

Yo nací en Bilbao, y ya por aquél entonces mis padres no se llevaban demasiado bien. Las discusiones eran cada vez más frecuentes, y bueno, mi padre llegó a pegar a mi madre. La separación fue inevitable y lógica, y cuando yo tenía solamente unos 7 meses de edad, mi madre y yo nos vinimos a Legazpia a vivir con mi abuela (en la casa donde aún vivo).

Hubo juicios y todo, para decidir quién de los dos se quedaba conmigo. Mi madre tenía la razón, por supuesto, pero no sé qué trampas hizo mi padre, que fue él quien ganó en el juicio. El abogado de mi madre le dijo que lo único que aún se podía hacer para huir de aquella injusticia, era salir de la jurisdicción española. Y fue en 1977, cuando yo aún no tenía 4 años, que mi madre y yo nos marchamos a Rio de Janeiro, que era el único lugar del mundo donde conocíamos a alguien (unos primos de mi madre vivían allí). Lejos, pero al menos no íbamos a estar solos.

Allí vivimos cuatro años (de ahí que yo sepa hablar y escribir bien el portugués), hasta que en la primavera de 1981 volvimos a Europa. Estuvimos por aquí unos tres meses, pero yo aún no tenía la edad necesaria para que no pudieran obligarme a estar con mi padre, así que tuvimos que volver a salir. Pero esta vez fuimos bastante más cerca, a un pueblecito del norte de Portugal, cerca de la frontera con Galicia. De vez en cuando, mi abuela y mi tío incluso iban a vernos.

Allí vivimos otros tres años y medio, hasta que en junio de 1985 volvimos a Legazpia para quedarnos ya. Fue la noche de la hoguera de San Juan, exactamente (recuerdo la fecha exacta por el detalle del fuego). Yo aún no tenía los doce años, (que por lo visto era la edad necesaria que os decía antes... no sé, yo no tengo ni idea de leyes), pero faltaban sólo dos meses, y en tan poco tiempo era improbable que ocurriese algo no deseado. Y no ocurrió.

Bueno, esta es, a muy grandes rasgos, mi "biografía" hasta los 12 años. Ahora ya os cuento lo otro.

El domingo pasado me enteré de que mi padre murió. Digo "me enteré" porque, como no debería sorprenderos después de haber leído mi historia, yo nunca tuve contacto con mi padre y sólo lo conocía por fotos. La única vez que hablé con él, yo tendría unos 18 años. Y porque coincidió que mi madre estaba fuera de casa, yo estaba solo y cogí el teléfono. Iba dándole largas, largas, hasta que conseguí que colgase. Nunca antes y nunca después volvió a interesarse por mí, y si lo hizo, desde luego no se lo curró mucho.

Como os decía, el domingo pasado mis primas Mª José y Rosana (hijas de la hermana de mi padre y única familia que tengo por parte de él, con las que tampoco tengo apenas contacto, pero al menos nos llevamos bien) me telefonearon y me dijeron que mi padre había muerto. Pero esto debió suceder hace bastante tiempo ya. Mis primas tampoco lo sabían muy bien, porque se lo debió contar un conocido común a mi padre y a ellas, que se enteraron hace solamente un mes. Sólo sabían que murió en Bilbao.

Entonces, el lunes fui al registro civil de Bilbao con el libro de familia... pero allí no figuraba mi padre. Qué cosa más rara... volví donde una amiga mía que es abogada y le expliqué todo, y ahora me está llevando el caso. Si es que hay algo que heredar, voy a hacer lo posible por que no se lo quede la administración. Porque si sigo dejando pasar el tiempo, pueden interpretar que no me interesa, o algo así. Que yo sepa, está el piso donde mis padres vivían juntos (que era todo de mi padre), y otro piso en Soria, a medias entre él y mi tía.

Ahora hace falta que no me haya desheredado por no haber querido saber nada de él en vida. Pero en cualquier caso, la abogada me dijo que me quedaría "la legítima", que no sé qué carajo significa... si le entendí bien, debe de ser aquello que es imposible quitarme, por el solo hecho de ser hijo legítimo suyo, y que asciende al 30 por cien del valor de los bienes. No lo sé, ya veremos.

Anteayer me llamó la abogada y resulta que ya se ha enterado de dónde y cuándo fue la muerte. Efectivamente, mi padre murió en Bilbao, pero... ¡en junio del 2006! Claro, por eso no figuraba en los libros del registro civil que me enseñaron... porque estábamos mirando en los libros de este año. ¿Y por qué mis primas y yo no nos habíamos enterado antes? Porque la madre de ellas, o sea mi tía (que es aún peor persona que mi padre, se dice pronto), intentó mantenerlo en secreto para ver si podía quedarse ella sola con todo. Menuda perra, ¿eh?

Enfin, de momento es todo lo que sé sobre el tema. Ahora toca esperar a que desde Madrid nos envíen un certificado de últimas voluntades o algo así. Cuando la abogada vuelva a llamarme, ya sabré algo nuevo.

Bueno, y cuando herede y sea "rico"... pues ni idea de lo que voy a hacer, la verdad. Jejeje... ¡feliz fin de semana!

16 comentarios:

Hijo de Guti dijo...

Sinceramente, a mí el tema de heredar..yo creo que debe heredar quien lo merezca y quien crea que según el difunto es merecedor de ello.

No estoy diciendo que seas tonto y no demandes lo que te pertenece porque legalmente un 30% es tuyo, no me malinterpretes.

Rubén dijo...

Sí, bueno. Más de una vez he dicho estos días que, en el peor de los casos voy a quedarme como estaba. Así que, lo que tenga que ser será, y no voy a romperme mucho la cabeza. ¡Un abrazo!

Yo dijo...

Mira, Rubén, haces muy bien, qué coña! Mi marido estuvo muchos años sin hablarse con su familia por culpa de mi suegra y cuando se enteró que había muerto su padre arregló también lo de la legítima. No le dio la gana que se lo quedara su hermana que es peor perra que tu tía. Lo que es tuyo, es tuyo, y si puedes quedártelo todo pues más que mejor, por todo lo que os hizo pasar a tu madre y a ti, porque subir sin padre no tuvo que ser un camino de rosas y tu madre en aquella época tuvo que pasarlo muy mal la pobre. Así que te repito que haces muy pero que muy bien.

Un besazo.

Lucía dijo...

Vaya historia ... es que mira que son complicadas las familias, no hay una que no entierre secretos bajo la alfombra.

La legítima realmente te pertenece por derecho, eso es así legalmente, así que no dejes que te la quiten.

Rubén dijo...

¡Hey, hola, Don't Worry! Jeje, iba ahora mismo a tu blog y he visto que acabas de escribirme. Sí, en efecto: no me da palo intentar quedarme con todo a pesar de no haber querido saber de mi padre. Porque para cuando lo pienso, bastante malo fue él con nosotros también. Sólo le agradezco que me diera la vida, pero por todo lo demás...

Muchas gracias y un besazo para ti. ¡Buen finde!

Voy a tu blog :)

Rubén dijo...

Ya lo creo, Lucía. Lo que es mío es mío, ¿verdad? A por ello, entonces. Que además, sería tonto rechazándolo, con lo cómoda que supuestamente se me va a volver la vida.

Un beso muy fuerte.

ninive drake dijo...

mi madre! tu vida es de telenovela!!! la verdad es que en el momento que aparecen los malos tratos, tu padre me pareció una mala persona, ahora ya no vive y respeto su memoria pero desde luego en vida, no me hubiera merecido ninguno, y ganó el juicio sólo por hacer daño a tu madre, no por amor a tí, una pena...

tu saca lo que puedas y punto, que las penas con pan son menos, todo lo que se ahorró y que tuvo que esforzarse tu madre que lo pague ahora... es lo que pienso...

de todas formas, no hay que tener rencor, él vivió su vida a su manera y punto... eso sí, tu madre vale millones!!!

un beso rubén

Rubén dijo...

¡Hola, Nini! Sí, debemos tanto a nuestras madres...

No, nada de rencor o de odio. El odio sólo sirve para que uno mismo lo pase mal, y sólo con odiar a una persona, no se le hace daño. El tiempo termina poniendo las cosas en su sitio: mi padre ya no va a poder hacer más daño a nadie, y ahora nosotros (sobre todo mi madre, ya que en lo que a mí me toca me da igual) vamos a obtener la recompensa por todos estos tragos.

Muchas gracias, preciosa, y muchos besitos!

Maria Mari dijo...

Cada familia es un mundo y una caja de sorpresas. Muy valiente tu madre salir con un niño pequeño a iterras extrañas, supongo que eso os unió aún más que los lazos filiales normales.
Lo que te toque peseta a peseta tienes que querer, que seguro que nunca pasó una pensión a tu madre, saca lo mas que puedas y haz una fiesta!!!

Los80s dijo...

Que historia mas curiosa. No me extraña que estes tan unido a tu madre, es toda una luchadora que lo ha dejado todo por ti. Y viviste en Brasil, que curioso. En fin, te deseo suerte con lo de la herencia, lo que es tuyo es tuyo. Besos, y perdona la falta de acentos pero mi teclado se ha escachiforciado.

Rubén dijo...

Qué no haría una madre por sus hijos, ¿verdad? Viví en Brasil, aunque no sé bailar samba, jejeje.

Gracias por tu visita y por tus ánimos, y... ¿qué significa escachiforciar? XDDD

¡Besos mil!

Doña Paranoica dijo...

Te entiendo mejor de lo que puedas creer.

Lucha por lo tuyo, y que se hunda el mundo si hace falta

Un besazo enorme y ánimo!!!

agosto_esquimal dijo...

Vaya historia, desde luego estoy con todos los que te han escrito y contigo en que deberias ir a por lo que te pertenece, por todo lo que tu padre no os dio ni a ti ni a tu madre y porque si no te lo llevas tu se lo llevara otra persona...
Un besazo

Rubén dijo...

Muchas pero que muchas gracias, Doña, agosto_esquimal. Tenéis razón: lo que me corresponde por derecho, es mío. Y si es mío, yo debería ir a por ello. Y de ese modo, tanto yo como sobre todo mi madre (que ya se lo merece), podremos de algún modo disfrutar lo que hasta ahora no pudimos.

Besotes a mogollón.

Yolanda dijo...

Así que después de todo tener un padre por ahí que no se interesa por ti, digamos, va a servirte de algo. Es duro, pero bueno, cosas así pasan de vez en cuando, qué vamos a hacerle. Me has dejado un poco sin palabras, pero vaya, que espero que al menos saques algo positivo de todo esto.

Venga, cuídate.

Andreia dijo...

Nossa, Rubén! Impressionante a sua história... disseram muito bem aí acima que se parece a uma telenovela, realmente. Lendo o que você escreveu sobre sua infância o que me veio muito forte em mente foi a sua mãe, como não podia deixar de ser. Fez o que pôde para mantê-lo seguro, e não só fez, como fez muito bem, por sinal, porque saber criar a um filho em situações tão adversas não é tarefa para qualquer um.
Espero que tenha sorte na hora da "partilha", e que não tenha muita dor de cabeça. Não sei muito bem o que opinar, mas a princípio também acredito que não está mal ir atrás do que é seu por direito, afinal de contas a lei já existia muito antes de que você precisasse dela, e se ela existe será por algo.

Forte abraço, e sorte!