lunes, 27 de agosto de 2007

Mentiroso compulsivo


RECONOCE AL MENTIROSO COMPULSIVO

Aunque parezca difícil de creer, cuando una persona miente compulsivamente, él o ella es quien se engaña en primer lugar, pues no es capaz de ver la diferencia entre la verdad y la fantasía y se aleja irremediable y peligrosamente de la realidad.

Pudiera sonar exagerado, sin embargo, las mentiras de tu pareja pudieran ser únicamente la punta del “iceberg” y que en el fondo se esconda una persona con problemas psicológicos o conflictos emocionales sumamente serios.

De acuerdo con los psicólogos, los adultos mienten para lograr algo o para autoengañarse porque se niegan a aceptar todo aquello que les incomoda.

Estos expertos aseguran que, de alguna manera, se aprende a mentir en la infancia debido a la incomprensión o rechazo de los padres y, claro, también para adaptarse a lo que ellos quieren o esperan de nosotros. Cuando la mentira se vuelve enfermiza, cuando se hace un hábito y se miente por deporte, el tema se vuelve mucho más grave.

Según los psicólogos, las razones más comunes por las que alguien miente son las siguientes:

• Para satisfacer su propia vanidad.
• Para obtener cierto absurdo placer a través de invenciones.
• Para demostrar poder o control ante los demás.
• Para dañar a los demás con rumores o falsas acusaciones.
• Para conseguir estima, atención y afecto de los demás.
• Para así poder compensar su propia inseguridad.



¿QUÉ SIENTE?

Si el mentiroso oculta o desfigura la verdad, con seguridad no se siente nada bien y, además, sufre de:

Desgaste emocional: Tiene que controlar las palabras y forzar la memoria para no contradecirse.
Malestar: Al mentir no elimina ningún malestar, el problema de fondo subsiste y se siente aún peor que antes.
Efecto boomerang: Al intentar disfrazar una realidad que no soporta, la demuestra con más fuerza.
Remordimientos: El sentimiento de culpa le pesa tanto que comete errores y termina siendo atrapado.
Rechazo: Sus engaños constantes acaban por deteriorar las relaciones con los demás.
Desconocimiento propio: Nunca llega a saber cómo es en realidad, vive en un mundo imaginario (termina creyéndose sus propias mentiras).



¿CÓMO DETECTARLO?

Las personas que inventan, deforman o exageran la realidad son conscientes de su incapacidad para comunicarse con sinceridad, pero no pueden controlar su conducta y viven llenos de malestar sin solucionarlo. Algunos viven en un mundo irreal y ni siquiera se dan cuenta de que están mintiendo.

Si descubrimos que nuestro amor es un/a mentiroso/a, es mejor no condenar, castigar ni desenmascararle, porque la humillación puede ser contraproducente.

Lo mejor es intentar hacerle ver que su vida funcionaría mejor sin los engaños, que quizás no pueda salir solo/a del problema y que necesita ayuda. Recordarle que es más fácil identificar al mentiroso que al cojo.

Hay que hacerle ver con tranquilidad, sin reproches, que para que una relación pueda fortalecerse es necesario contar con una confianza total del uno hacia el otro y que las mentiras, por pequeñas que sean, lo único que hacen es que se siembre la duda y que sobre la base de ello jamás se podrá construir una relación segura.

Es bueno infundir seguridad en la pareja, aceptarla con sus faltas y debilidades, pero pedirle siempre honradez. Los pinochos no logran relaciones exitosas.

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Ya no recuerdo dónde encontré este texto... pero bueno, si su autor o autora lo lee y se siente aludido/a, que me lo diga y o bien incluiré el debido crédito o bien borraré la entrada.

He pensado en hablar un poco de ello porque yo tuve un colega que era y es exactamente así, un mentiroso compulsivo, y con él ha ocurrido lo que dice el texto: hartos de aguantar sus mentiras y de que el tío pensara que los demás somos tontos, hemos ido rechazándole uno por uno, y en la actualidad ya sólo le hablan los más degenerados de la cuadrilla. Vamos, que ahora forman grupo aquellos que, como nadie más les acepta, a alguien tienen que juntarse, y con tal de no quedarse solos, son capaces de asociarse con el mismo diablo.

Ya sé que el texto habla de ayudar, y todo eso. De hecho, lo que hizo que yo le mandase a paseo no fue el hecho en sí de que mintiese. Yo sabía que eso es un problema, una enfermedad como otra cualquiera, y como tal, la persona afectada lo pasa mal y no siempre recibe la comprensión que seguramente necesita. No, las mentiras en sí no eran el problema; el problema era uno de los motivos generales por los que un mentiroso miente: "para dañar a los demás con rumores o falsas acusaciones". Y por ahí sí que no paso.

Él no solamente mentía... además, se reía claramente de nosotros, que muchas veces callábamos por seguirle la corriente. (Lo dicho sobre "No desenmascararle porque la humillación puede ser contraproducente"). Pero cuando él no estaba, decíamos "¿Le has oido? ¿De verdad espera que nos lo creamos?". Alucinante.

Lo dicho: además de mentir, el personaje nos llamaba idiotas a la cara. En otras palabras, las mentiras hicieron de él una mala persona. Y eso es lo que no le perdonamos, porque una cosa es ser bueno y otra cosa es ser tonto. Que nos tachen de incomprensivos si quieren, pero no queremos amigos como ése. Lo que él hacía no debe hacerse, por mucho que no pudiera evitarlo.

16 comentarios:

pitterkas dijo...

q tal rubén, menudas vacaciones t has pegado eh? jeje, me alegro!
Pues si, me a costado actualizar, pero menudos videos buenos eh?
Ami tambien me pilla cercano lo del Pais Vasco, de hecho soy Vasco, de Vitoria, y toda mi familia vive alli, asi q m lo tomo con humor, que se le va a acer... Un abrazo

Yo dijo...

Yo que pensaba que ibas a hablar sobre la peli de Jim Carrey... :D

Sobre el tema... vivimos en un mundo de mentirosos compulsivos, Rubén. Sólo hay que ver el telediario para darte cuenta.

Miaukiss!

Rubén dijo...

Sí... ahora, los raros vamos a ser los que no nos gusta la mentira, ¿verdad?

¡Muack!

Yolanda dijo...

Ahh... yo tengo un poco de esto, de las que piensan que es mejor mentir y no hacer daño contundente, que bueno, al final sabemos que siempre es peor, pues siempre se acaba descubriendo no solo la cosa mala en sí, sino también la mentira. Pero también me han no-descubierto muchas veces, así que unas por otras a veces me salía con la mía. Puede volverse un vicio, sí. Pero tras muchos palos me he vuelto de la postura de que la sinceridad es mejor, aunque con esta también se puede hacer tanto daño como mintiendo. No sé, es un poco complicado, la verdad.

Me quedo pensando en el tema... jeje, ¡un beso!

MonikaMDQ dijo...

Hola cuando puedas pasate por mi blog que dejé algo para vos
besos

Rubén dijo...

¡Hola Shu!

No, a ver: me explico. Yo también he mentido, y no poco. La mentira, haciendo un esfuerzo por comprenderlo, puede ser hasta justificable cuando de lo que se trata es de salir de un apuro, "salvar el pellejo" que se dice. Mientras con la mentira no se perjudique a terceros, "todo bien". Ahora, ya lo malo es mentir por el puro placer de tocar las pelotas a los demás, eso ya es intragable.

Todo es disculpable si nuestras mentiras no dañan a los demás.

Besotes y gracias por venir, como siempre.

Rubén dijo...

¡Hola Monika! Ya he estado y me he sorprendido muy favorablemente. Gracias de verdad de la buena... ¡Muack!

Yo dijo...

Rubén, que no era eso lo que quería decir, hombre... sino que lo de tu amigo, por desgracia, no es un caso aislado. Tenemos buenos maestros desde lo más alto del país. Así nos va...

Bueno, no sé si me explico. :P

Un besote! ;)

Doña Paranoica dijo...

Me ha encantado la entrada, porque me ha reafirmado cosas que pensaba sobre este tipo de personajes. Yo conozco a uno así y la verdad es que está terminando más solo que la una.

MonikaMDQ dijo...

De nada Ruben , lo mereces!!b
besos!

pitterkas dijo...

felicidades ruben, si no m ekivoco y el reloj de la parte superior de tu blog no me engaña !!! MUCHAS FELICIDADES !!!

Rubén dijo...

Gracias de corazón, tío. ¡Has sido el primero! No me has dado ni tiempo de colocar el post que estaba terminando de preparar, jejeje. ¡Muchas gracias!

Yo dijo...

No te preocupes, Rubén.
Si te contara la de veces que he tenido disgustos por esto... ir de buena fe y pensarse el personal que estaba hiriendo por herir, o incluso al revés, hablar en serio y tomarme a guasa. En fin... :/
Al principio me sabía muy mal, pero comprendes que es algo que no puede evitarse en ocasiones.
El lenguaje escrito es lo que tiene, que puede interpretarse a veces según el estado de ánimo del que lee o yo qué sé... Además, cuando hablamos, aparte del tono en que lo hacemos, vemos la expresión de otro, los gestos que muchas veces acompañan a nuestras palabras... A veces digo una frase que parece seria y lo hago con cara de guasa y sacando un poco la lengua de medio lado, cosa que si hiciese por escrito sin ayudarme muchas veces de emoticonos podría dar pie a un malentendido de campeonato. En cambio, el que está conmigo la entiende y se ríe.

Total, que no pasa nada, tranquilo, que me hago cargo de que no siempre es fácil entendernos por este medio y sobre todo a mí. ¿Sabes que me dijo alguien en cierta ocasión? Que me explico como alguien del siglo XIX. Si no fuera porque el que me lo dijo era alguien a quien quise muchísimo, le hubiera tirado el PC a la cabeza de tenerlo más cerca. Jajaja! En fin... el caso es que entonces tenía razón.

Besos! ;)

Rubén dijo...

Me alegro enormemente de que hayamos aclarado lo que, por otra parte, ni siquiera ha llegado a constituir un problema. Me he llevado un apuro creyendo que tú habías creído que yo me había molestado, pero ya está todo. ¡Qué guay!

Así que, seguimos leyéndonos. KISS!!!

Yo dijo...

Pues claro! ;)

Besos!

Anónimo dijo...

Buenas. Excelente nota.
Tengo un compañero en el trabajo que es igual y por ese motivo se me ha dado por buscar en internet hacerca de los mentirosos compulsivos. Este tipo quiere quedar bien con todo el mundo y siempre choca con lo que dice, entre un dia y el otro hay una historia nueva. Yo odio las mentiras pero esto me hicieron ver las cosas de diferente modo.

Espeor que la gente que sufre de este problema reciba la ayuda que necesita.

Gracias nuevamente. Saludos!